{"id":2199,"date":"2022-07-18T08:58:17","date_gmt":"2022-07-18T08:58:17","guid":{"rendered":"https:\/\/edicionesmasqueoca.com\/diarios\/?p=2199"},"modified":"2022-07-18T08:58:18","modified_gmt":"2022-07-18T08:58:18","slug":"4-reunion-con-los-embajadores-dacios-en-el-aula-regia-en-roma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/edicionesmasqueoca.com\/diarios\/2022\/07\/18\/4-reunion-con-los-embajadores-dacios-en-el-aula-regia-en-roma\/","title":{"rendered":"4. REUNI\u00d3N CON LOS EMBAJADORES DACIOS EN EL AULA REGIA EN ROMA."},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"450\" height=\"574\" src=\"https:\/\/edicionesmasqueoca.com\/diarios\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/Embajadores-ante-Trajano.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2200\" srcset=\"https:\/\/edicionesmasqueoca.com\/diarios\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/Embajadores-ante-Trajano.jpg 450w, https:\/\/edicionesmasqueoca.com\/diarios\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/Embajadores-ante-Trajano-235x300.jpg 235w\" sizes=\"(max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><figcaption><strong>Embajadores ante Trajano en la Columna Trajana, obra de Apolodoro de Damasco y colocada en el Foro Trajano en el a\u00f1o 113 d.C.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"273\" height=\"136\" src=\"https:\/\/edicionesmasqueoca.com\/diarios\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/WhatsApp-Image-2022-06-06-at-6.16.31-PM.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2375\"\/><figcaption>Ficha representativa del noble Diegis (\u00bfhermano de Dec\u00e9balo?), en el juego.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Reproduzco un pasaje de la novela <strong>Circo M\u00e1ximo<\/strong> de Santiago Posteguillo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab&#8230;<strong><em>Domus Flavia ( palacio imperial ) Roma. Abril de 101 d.C<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Diegis entr\u00f3 en aquella gran sala &#8211; Aula Regia la llamaban o eso le hab\u00edan dicho &#8211; con la frente alta y el caminar decidido, pero midiendo no resultar innecesariamente provocador. No ven\u00eda a pavonearse ni a insultar, sino a intentar persuadir a aquel nuevo emperador de que era mejor pagarles una cantidad de oro y plata todos los a\u00f1os que entrar en una nueva guerra con un pueblo firme, belicoso si era preciso y muy preparado para el combate;&#8230;<\/em>\u00ab<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"470\" src=\"https:\/\/edicionesmasqueoca.com\/diarios\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/embajadores-1-1024x470.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2201\" srcset=\"https:\/\/edicionesmasqueoca.com\/diarios\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/embajadores-1-1024x470.jpg 1024w, https:\/\/edicionesmasqueoca.com\/diarios\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/embajadores-1-300x138.jpg 300w, https:\/\/edicionesmasqueoca.com\/diarios\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/embajadores-1-768x353.jpg 768w, https:\/\/edicionesmasqueoca.com\/diarios\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/embajadores-1.jpg 1030w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption><strong>Escena de la pel\u00edcula rumana Los Dacios de 1966 del director Sergiu Nicolaescu<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Reproduzco la descripci\u00f3n del personaje que hace Cristina Teruel en su novela <strong>Trajano de Hispania a Roma<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab&#8230;<em>Entr\u00f3 con un s\u00e9quito de barbudos vestidos de piel, botas hasta media pierna, tocados con esos gorros parecidos a los de los frigios, tambi\u00e9n de piel. Pero no ten\u00edan una presencia b\u00e1rbara. Las barbas estaban bien recortadas, y los cabellos largos tambi\u00e9n. La piel de los abrigos estaba h\u00e1bilmente tratada y transmit\u00eda una delicadeza poco frecuente con los adornos de castor, lobo o, en el caso de Diegis de vis\u00f3n. En las mangas destacaban en oro los s\u00edmbolos de la casa real dacia, m\u00e1s laboriosos cuanta m\u00e1s nobleza ostentaba el individuo. Los cinturones estaban bellamente repujados, y todos los nobles, adem\u00e1s de la espada, llevaban en el cintur\u00f3n que ce\u00f1\u00eda los abrigos una daga, con un mango de marfil y adornos de oro variados, en una vaina peque\u00f1a de oro. Se notaban esas gotas de ascendencia griega-macedonia de los dacios, cuya lengua era una corrupci\u00f3n del griego a cargo de las lenguas b\u00e1rbaras<\/em>&#8230;\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Continuo con Posteguillo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bb <em>El noble dacio se detuvo frente al C\u00e9sar. No se arrodill\u00f3, pero si inclin\u00f3 la cabeza y, ligeramente, la parte superior de su cuerpo a modo de leve reverencia.<\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1019\" height=\"476\" src=\"https:\/\/edicionesmasqueoca.com\/diarios\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/embajadores-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2202\" srcset=\"https:\/\/edicionesmasqueoca.com\/diarios\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/embajadores-2.jpg 1019w, https:\/\/edicionesmasqueoca.com\/diarios\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/embajadores-2-300x140.jpg 300w, https:\/\/edicionesmasqueoca.com\/diarios\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/embajadores-2-768x359.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1019px) 100vw, 1019px\" \/><figcaption>Otra escena de la pel\u00edcula en la que un Pileatus dacio o Taraboste habla al emperador romano<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li><em>Te saludo, Marco Ulpio Trajano, emperador de Roma, y te transmito el saludo de mi rey, el gran Dec\u00e9balo, rey de la Dacia. &#8211; El lat\u00edn de Diegis segu\u00eda siendo claramente limitado, tanto en pronunciaci\u00f3n como en vocabulario, pero era suficiente para comunicar un mensaje y para entender a un romano que le hablara con sencillez y de modo directo<\/em>.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p><em>Trajano lo hab\u00eda visto entrar con arrojo al Aula Regia. Aquel embajador no era un cualquiera en su reino. Ten\u00eda la presencia de un hombre acostumbrado a dar muchas \u00f3rdenes y a recibirlas, seguramente, tan s\u00f3lo de su rey&#8230;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>.<em>.. &#8211; Yo te saludo tambi\u00e9n, noble Diegis de la Dacia, como saludo a tu rey Dec\u00e9balo. \u00bfHay algo en lo que Marco Ulpio Trajano, Caesar Imperator, pueda ayudarte?<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Diegis frunci\u00f3 el ce\u00f1o algo confundido. No esperaba que el embajador fuera a jugar a no saber a qu\u00e9 ven\u00eda esa embajada&#8230;<\/em><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li><em>Roma lleva dos a\u00f1os sin pagar las cantidades convenidas en el tratado acordado despu\u00e9s de la guerra &#8211; replic\u00f3 Diegis con contundencia medida, mirando con recelo a un lado y otro de la sala. Se sent\u00eda inc\u00f3modo con tantos pretorianos a su alrededor.<\/em><\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>.<em>.. Trajano inspiraba aire con lentitud. El silencio se hizo pesado para todos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li><em>No pagaremos m\u00e1s dinero a tu rey- respondi\u00f3 Trajano con una voz serena, tranquila, sin volumen adicional, solo siete palabras precisas.<\/em><\/li><\/ul>\n\n\n\n<p><em>Diegis dio entonces, inconscientemente, un peque\u00f1o paso hacia atr\u00e1s&#8230;. La contestaci\u00f3n hab\u00eda sido tan clara que hab\u00eda poco margen para negociar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li><em>Entonces&#8230; &#8211; empez\u00f3 Diegis, pero le costaba continuar, pronunciar lo que deb\u00eda decir. Trajano lo interrumpi\u00f3 repitiendo e interrogando a la vez.<\/em><\/li><li><em>\u00bfEntonces&#8230;?<\/em><\/li><\/ul>\n\n\n\n<p><em>La pregunta del Cesar parec\u00eda sobrevolar el denso aire de la sala imperial.<\/em><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li><em>Entonces nos veremos obligados a atacar- sentenci\u00f3 al fin Diegis, con cierto arrojo&#8230;<\/em><\/li><\/ul>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"461\" src=\"https:\/\/edicionesmasqueoca.com\/diarios\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/escena-embajadores-pelicula-1024x461.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2362\" srcset=\"https:\/\/edicionesmasqueoca.com\/diarios\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/escena-embajadores-pelicula-1024x461.jpg 1024w, https:\/\/edicionesmasqueoca.com\/diarios\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/escena-embajadores-pelicula-300x135.jpg 300w, https:\/\/edicionesmasqueoca.com\/diarios\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/escena-embajadores-pelicula-768x346.jpg 768w, https:\/\/edicionesmasqueoca.com\/diarios\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/escena-embajadores-pelicula.jpg 1053w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Escena de la pel\u00edcula rumana Los dacios de de 1966 del director&nbsp; Sergiu Nicolaescu<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>T<em>rajano lo mir\u00f3 fijamente. <\/em><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li><em>Ya hab\u00e9is atacado- a\u00f1adi\u00f3 Trajano. Varias veces- precis\u00f3.<\/em><\/li><li><em>Porque no pagais &#8211; se justific\u00f3 Diegis.<\/em><\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>&#8230; <\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li><em>No me importa qu\u00e9 fue primero, noble Diegis de la Dacia. Solo me importa que entend\u00e1is que Roma o pagar\u00e1 m\u00e1s a las tribus del norte del Danubio o del Rin o de donde sea que nos ataquen. Esa pr\u00e1ctica se ha terminado<\/em><\/li><li><em>Entonces el ataque que os sobrevendr\u00e1 ser\u00e1 de una escala que no podr\u00e9is contener- arguy\u00f3 Diegis con resoluci\u00f3n.<\/em><\/li><\/ul>\n\n\n\n<p><em>Trajano apret\u00f3 los labios un instante&#8230;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Trajano se levant\u00f3 entonces muy lentamente del trono. Descendi\u00f3 del mismo y avanz\u00f3 hasta quedar apenas a un par de pasos de Diegis que, tal y como observaban los pretorianos segu\u00eda armado. Trajano se acerc\u00f3 a un paso. Diegis no se movi\u00f3&#8230;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>&#8230;<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li><em>Yo tambi\u00e9n tengo un aviso, un consejo para t\u00ed noble Diegis de la Dacia, para tu rey Dec\u00e9balo y para todos los dacios y todas las tribus que con frecuencia os apoyan en vuestros ataques y desaf\u00edos, un aviso para s\u00e1rmatas y roxolanos y bastarnos y tantos otros.- Y se acerc\u00f3  un lado del guerrero dacio, que permanec\u00eda firme mirando hacia adelante; Trajano le habl\u00f3 al o\u00eddo, en voz baja, pero audible en el silencio absoluto del Aula regia &#8211; Yo de ti no cruzar\u00eda nunca m\u00e1s el Danubio, porque ning\u00fan dacio, guerrero, noble o rey que cruce ese rio un sola vez m\u00e1s volver\u00e1 vivo a su patria. Incluso te dir\u00eda algo m\u00e1s- y aqu\u00ed se alej\u00f3 de Diegis: porque os gusta tener una patria, \u00bfverdad?<\/em>.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p>M<em>arco Ulpio Trajano termin\u00f3 de dar su vuelta en torno a Diegis y se encamin\u00f3 de regreso al trono imperial de Roma para sentarse de nuevo en \u00e9l<\/em> &#8230;\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>La maquinaria de la guerra en ambas potencias llevaban tiempo prepar\u00e1ndose, la guerra era inminente.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuentes:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; <strong>Circo m\u00e1ximo<\/strong>, novela de Santiago Posteguillo.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; <strong>Trajano, de Hispania a Roma<\/strong>, novela de Cristina Teruel.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Im\u00e1genes de la pel\u00edcula rumana <strong>Los Dacios<\/strong> de 1966 del director&nbsp; Sergiu Nicolaescu<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reproduzco un pasaje de la novela Circo M\u00e1ximo de Santiago Posteguillo: \u00ab&#8230;Domus Flavia ( palacio imperial ) Roma. 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