5. CASSUS BELLI. LA JUSTIFICACIÓN DE UNA GUERRA JUSTA Y PIA (BELLUM IUSTUM PIAMUN)

Trajano, estaba reunido con sus oficiales de más confianza, Lucio Quieto y  Longino, amigo desde la infancia del emperador. Como no podía ser de otra manera, Suburano, el veterano Prefecto que estaba ahora al mando del pretorio, les acompañaba y tenía dispuesto una red de seguridad de la guardia pretoriana alrededor de la estancia de la Domus Flavia. En la misma estancia dos germanos de la guardia personal del emperador cubrían la puerta de la sala.

  • Hace meses que no pagamos al Rey Decébalo, el dinero que anteriormente Domiciano les enviaba tan alegremente, para que los dacios y sármatas no cruzaran el Danubio. Decébalo ya ha atacado varias guarniciones de la frontera y saqueado varias poblaciones en respuesta a nuestra negativa de seguir pagando, llegará un momento en que realizará una incursión mayor, pero nosotros atacaremos primero. Sus ataques y saqueos nos dan el Casus Belli para conseguir el apoyo del senado.

El Casus Belli, era un tema de gran importancia para el pueblo romano, porque dentro de sus creencias y supersticiones solo una guerra justa tendría el apoyo de los dioses. La declaración de guerra era un acto religioso llevado a cabo por unos sacerdotes llamados feciales.

Estos sacerdotes, los feciales conformaban un colegio de veinte miembros y se encargaban de dar una base jurídica a la bellum iustum piamun (guerra justa y pía). Si no era así la guerra es algo nefasto. Sin la intervención de los feciales cualquier tratado era nulo. Los feciales seguían las órdenes del senado, que era quien decidía si se declara la guerra.

La ceremonia llevada a cabo por los feciales consiste en nombrar un pater patratus que dirige una delegación hacia el enemigo para exigir una reparación (larigatio).

En la época de Trajano los actos hacía tiempo que se realizaban en el Campo de Marte, Roma era tan grande que los territorios enemigos ya estaban muy lejos de la urbe.

El Pater patratus se dirige a Júpiter:

  • Escucha Júpiter, oíd habitantes de las fronteras; escucha también tú, justicia; yo soy el mensajero  del pueblo romano, vengo  con una  misión justa y piadosa. Si yo mensajero  del pueblo romano, ultrajo las leyes de la justicia y de la religión,  no permitas que  vuelva a mi patria.

Luego de presentar  sus quejas;  en este caso los ataques y saqueos sufridos por los dacios, continúa después poniendo a Júpiter por testigo:

  • Escucha Júpiter y tú Juno, Quirino  y  todos dioses del cielo, de la tierra y del infierno, escuchad: os pongo por testigos  de la injusticia de este pueblo de la Dacia y de las tribus que los apoyan, que se niegan  a restituir lo que no es suyo. Ahora  los ancianos de mi patria deliberarán sobre las medidas para restablecer  nuestros derechos.

Tras la declaración de guerra del senado el Pater patratus vuelve al campo de marte con una lanza de hierro impregnada de su sangre y en presencia de tres jóvenes recitaba:

  • Porque   han actuado  contra el pueblo romano, hijo de Quirino, y delinquido contra él, el pueblo romano, hijo de Quirino ha dispuesto la guerra; el Senado del pueblo romano, hijo de Quirino, la ha propuesto, sentenciado y decretado,  y yo y el pueblo romano la declaramos y yo rompo las hostilidades.
Imagen del Dios Jano

Y lanzaba la lanza, como si llegara al territorio enemigo. El inicio de la guerra también iba precedido de una invocación al dios Jano, que preside todo lo que se abre y todo lo que se cierra. El templo de Jano, permanecía con las puertas abiertas cuando Roma estaba en guerra, a lo largo de la historio solo cerró sus puertas en cuatro ocasiones y en periodos de tiempo muy pequeños.

Jano era el dios de las puertas, los comienzos y los finales. Por eso le fue consagrado el primer mes del año (que en español pasó del latín Ianuarius a Janeiro y Janero y de ahí derivó a Enero). Como dios de los comienzos, se lo invocaba públicamente el primer día de enero (Ianuarius), el mes que derivó de su nombre porque inicia el nuevo año.

Fuente: https://historicodigital.com/ritual-de-declaracion-de-guerra-en-roma.html